El escenario político en Israel ha dado un vuelco definitivo. Los ex primeros ministros Naftali Bennett y Yair Lapid han anunciado este domingo la creación de “Beyajad” (Juntos), una coalición electoral que busca repetir la hazaña de 2021: construir un frente lo suficientemente amplio como para apartar a Benjamín Netanyahu del poder.
La nueva formación, que será encabezada por Bennett, fusiona el partido del exlíder derechista con el centrista “Yesh Atid” de Lapid. Ambos líderes presentaron esta unión no solo como una estrategia electoral, sino como una “fórmula de sanación” para un país profundamente polarizado entre sectores seculares y religiosos.
Una hoja de ruta basada en la rendición de cuentas
El programa de “Beyajad” se asienta sobre pilares que tocan las fibras más sensibles de la sociedad israelí. Bennett ha prometido que, de alcanzar la jefatura de Gobierno, su primera medida será la creación de una comisión estatal de investigación para determinar las responsabilidades por los fallos de seguridad ocurridos el 7 de octubre.
Además, la alianza propone reformas estructurales de calado:
- Fin de los privilegios: Impulsar el servicio militar obligatorio para la comunidad ultraortodoxa.
- Renovación democrática: Establecer un límite de ocho años para el cargo de primer ministro, una medida dirigida directamente a la longevidad política de Netanyahu.
“Unidad frente a la división”
Durante la presentación en Herzliya, Lapid destacó que, pese a sus diferencias ideológicas, ambos comparten el objetivo de restaurar la ley y el orden. “Es hora de que la derecha moderada y el centro trabajen juntos para reparar el tejido social”, afirmó.
Por su parte, la reacción del Likud, partido de Netanyahu, no se ha hecho esperar. En una campaña inmediata, el actual primer ministro ha tildado la unión de “peligrosa para la seguridad nacional”, recurriendo a ataques directos que vinculan a la nueva coalición con los partidos árabes de la Knéset.
Con las elecciones generales fijadas para octubre, el nacimiento de “Beyajad” marca el inicio de una de las campañas más inciertas y determinantes de la historia reciente de Israel.




