Phoenix retoma sus esfuerzos para reubicar aves protegidas, como los búhos excavadores, de las obras de construcción.

Ante la constante presión de la expansión inmobiliaria y el desarrollo de infraestructura, la ciudad de Phoenix, Arizona, ha retomado de forma prioritaria sus programas de conservación biológica para rescatar y trasladar aves silvestres protegidas antes de que las obras destruyan sus hábitats. El enfoque principal de estas intervenciones de emergencia se centra en el búho excavador (Athene cunicularia), una pequeña especie diurna cuyas poblaciones en la región registran un declive sostenido debido al rápido crecimiento urbano.
A través de alianzas estratégicas con organizaciones especializadas como Wild at Heart y Liberty Wildlife, las autoridades locales buscan mitigar el impacto ambiental del auge de la construcción en el Valle. Los protocolos vigentes exigen que, ante la detección de nidos activos en terrenos destinados a obras de construcción, se proceda a la captura segura y reubicación de los ejemplares bajo la supervisión de expertos autorizados.
El reto de la expansión urbana
A diferencia de la mayoría de las aves, los búhos excavadores anidan bajo tierra utilizando túneles y madrigueras cavadas originalmente por mamíferos desérticos. Esta particularidad biológica los vuelve extremadamente vulnerables a la maquinaria pesada y a los movimientos de tierra provocados por desarrollos comerciales y residenciales. Al urbanizarse las antiguas áreas agrícolas y desérticas, las aves corren el riesgo de quedar atrapadas en sus propios nidos.
El protocolo de reubicación implementado por la ciudad incluye un periodo de adaptación obligatorio en instalaciones de resguardo de al menos 60 días. Este proceso técnico tiene como finalidad romper el vínculo del búho con su antiguo terreno y evitar que intente regresar a la zona de construcción, garantizando así su supervivencia al ser liberados en nuevos entornos controlados.
El éxito de las “granjas solares” como refugio biológico
El renovado impulso a estas iniciativas de manejo de fauna se apoya en los excelentes resultados obtenidos en proyectos piloto de coexistencia entre la biodiversidad local y la industria energética regional. Uno de los casos más destacados ocurrió en el complejo de energía fotovoltaica Sun Streams, en Tonopah, al oeste de Phoenix.
En dicho lugar, una colonia de 19 búhos excavadores adultos que habían sido desplazados por la urbanización fue trasladada a un entorno donde se construyeron madrigueras artificiales utilizando tubos de plástico bajo el subsuelo, distribuidas entre los bloques de paneles solares. Los especialistas no solo monitorearon su adaptación las 24 horas, sino que instalaron sistemas de riego para atraer insectos, que constituyen su alimento principal. La colonia logró consolidarse de manera exitosa y dio vida a 36 nuevos polluelos, demostrando la viabilidad de utilizar los campos de energías renovables como santuarios ecológicos seguros.
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