Keir Starmer ha anunciado este lunes su renuncia como primer ministro del Reino Unido y líder del Partido Laborista. El cambio de liderazgo se completará previsiblemente este verano, cuando el país elegirá a su sexto primer ministro en menos de siete años, el séptimo en la última década.
En su comparecencia frente al número 10 de Downing Street, Starmer ha explicado que ha hablado con el rey Carlos III esta mañana para trasladarle su decisión, y que ha solicitado al Comité Ejecutivo Nacional del Partido Laborista que establezca un calendario para la presentación de candidaturas a la dirección del partido, que se abrirá el 9 de julio y finalizará antes del parón de verano.
Esto significa que habrá un nuevo líder antes de que el Parlamento reanude sus sesiones en septiembre. Hasta entonces, seguirá desempeñando el cargo de primer ministro.
Hace menos de dos años, Starmer obtuvo una contundente victoria para los laboristas; sin embargo, desde las elecciones locales y regionales del pasado mayo, en las que los laboristas perdieron más de 1.400 concejales, el primer ministro ha estado en la cuerda floja.
En su comparecencia, el todavía primer ministro ha afirmado que la cuestión que su partido se estaba planteando es si él estaba en la mejor posición para liderarlo hacia la próxima elección general y ha agregado que había “oído la respuesta” y la aceptaba “de buen grado”: “Renunciaré como líder del Partido Laborista“, ha dicho, agregando que cada decisión la ha tomado “poniendo al país primero”. Ha asegurado que hará lo necesario para garantizar un traspaso de poder ordenado y que su sucesor contará con todo su apoyo.
“Hace seis años, heredé un Partido Laborista que estaba en bancarrota política, financiera y moral. Me dijeron una y otra vez que mi partido estaba acabado, que estábamos condenados a la historia, que una mayoría en las elecciones generales, y mucho menos una mayoría aplastante, era imposible, pero demostramos que esas personas estaban equivocadas”, ha destacado Starner, defendiendo su aplastante triunfo electoral en 2024.
Starmer ha señalado que durante su mandato ha logrado una “economía más fuerte”, donde los salarios crecen más que la inflación y con más inversión en construcción de infraestructuras; y ha puesto fin a las “políticas de austeridad” de sus predecesores tories, además de acortar las listas de espera en la sanidad pública.
“El arduo trabajo del cambio tuvo un propósito singular: no el poder por el poder mismo, sino cambiar Gran Bretaña para mejor, para construir un país más justo, con dignidad y respeto, donde todos son vistos, todos son valorados, riqueza y oportunidad para todos, no solo para unos pocos privilegiados. Y miren lo que hemos logrado en solo dos años”, ha subrayado.
Posible relevo
El candidato mejor posicionado para sucederle es Andy Burnham, quien fue hasta ahora alcalde de Manchester y que ganó la semana pasada el escaño que le habilitará para liderar el Partido Laborista y el país. Tras el anuncio de Starmer, ha confirmado que intentará sucederle. Según los estatutos del Partido Laborista, para presentarse como candidato se necesita el apoyo de un 20 % del grupo parlamentario, actualmente 81 diputados, una cifra que Burnham, quien ha jurado este lunes su escaño en la Cámara de los Comunes, ha confirmado que tiene.
“Keir ha hecho un gran servicio a nuestro país y quiero agradecerle su liderazgo y su dedicación durante un período tan desafiante. Su decisión marca el inicio de una transición y es importante que este proceso sea conducido de una manera ordenada y responsable. Me presentaré como candidato para formar parte de este proceso”, ha escrito en sus redes sociales.
Si no hay otro candidato, Burnham podría ser primer ministro a mediados de julio ya que no habría necesidad de celebrar unas primarias. La duda esta mañana era si Burnham tendría la competencia del exministro de Salud Wes Streeting en la carrera por el liderazgo laborista, pero la incógnita ha quedado despejada con un comunicado del propio Streeting en el que da su apoyo a Burnham.
“Podríamos pasar el verano exagerando pequeñas diferencias, o podemos arremangarnos y ayudarle a lograr el cambio que nuestro partido y nuestro país necesitan. Esa es la decisión que tomo y espero que todos los demás también apoyen a Andy”, se lee en el comunicado.
En cualquier caso, el sucesor de Starmer se convertirá en el séptimo primer ministro desde el referéndum del Brexit, del que se cumplen diez años este 23 de junio y que ha traído años de inestabilidad a la política británica.
Presiones durante semanas
Starmer llegó a la residencia oficial del número 10 de Downing Street llegó el 4 de julio de 2024, tras una contundente victoria en las elecciones generales que puso fin a 14 años de gobiernos conservadores. En ese momento, prometió traer el cambio al Reino Unido, un cambio que, sin embargo, no llegó a los hogares británicos, muchos de los cuales lidian con las consecuencias de la inflación y una política de recortes que Starmer mantuvo. Según una encuesta de YovGov, sólo el 15 % de los británicos aprobaba su gestión.
Esto, junto a su falta de carisma y la tibieza a la hora de posicionarse ante ciertos temas, como el conflicto en Gaza, provocó un cambio en el electorado que le había respaldado hace dos años y que el pasado 7 de mayo le dio la espalda al Partido Laborista.
Desde entonces, Starmer ha enfrentado una fuerte presión dentro de su partido para renunciar o fijar un calendario para su salida, pero se había negado a lo uno y a lo otro, argumentando que quería evitar repetir la inestabilidad que generaron los múltiples cambios de liderazgo en el Partido Conservador y afirmando que haría frente a cualquier disputa a su liderazgo.
Las presiones han aumentado desde el viernes, tras la clara victoria de Andy Burnham en la elección parcial para obtener un escaño por la circunscripción de Markerfield, al norte de Inglaterra, en la que venció al candidato del partido de Nigel Farage, Reform UK, que lidera las encuestas nacionales desde hace más de un año.
La victoria de Burnham ha dado esperanza a los laboristas, que ven en él a alguien capaz de vencer a Reform UK y recuperar la popularidad que el partido ha perdido bajo el liderazgo de Starmer.
Por su parte, Nigel Farage ha pedido la convocatoria de elecciones generales “lo antes posible”, calificando a Starmer como el “primer ministro más incompetente” que ha tenido el Reino Unido.
Se pospone la cumbre entre Reino Unido y la Unión Europea
La renuncia de Starmer se produce a diez años del referéndum del Brexit y en medio de un revitalizado debate sobre la relación con la Unión Europea. De hecho, en los últimos tiempos se ha puesto de moda el término Rejoin (Reingresar).
El gobierno de Starmer ha sido defensor de reconstruir y reforzar los lazos con Bruselas y con ese ánimo se iba a desarrollar la cumbre bilateral entre el Reino Unido y la UE prevista para el próximo 22 de julio. Sin embargo, la dimisión del primer ministro ha provocado el postergamiento de dicho encuentro.
“Hemos estado trabajando muy duro y en un estado de ánimo muy emocionante para tener en lo más breve nuestra segunda cumbre. Ahora, por supuesto, necesitamos posponerlo, pero estamos reevaluando la oportunidad de esta nueva cumbre”, ha informado este lunes el presidente del Consejo Europeo, António Costa, sin especificar una nueva fecha.
Costa también ha expresado su deseo de que el sucesor de Starmer “pueda dar continuidad a este buen camino para restablecer la relación con el Reino Unido”.




