Irán ha comenzado a levantar las restricciones a las conexiones a aplicaciones de mensajería y de trabajo al cumplirse dos semanas de desconexión a la red global, en medio de las fuertes protestas antigubernamentales que empezaron a finales del año pasado, según ha informado este viernes la organización Netblocks, que vigila el tráfico y la censura en internet.
“El viernes por la mañana se confirma una mayor disponibilidad de las aplicaciones de mensajería y más túneles VPN se están conectando desde Irán. Sin embargo, el servicio está altamente filtrado y la conectividad internacional observable se mantiene baja, indicando una configuración ´filternet plus´”, ha señalado Netblocks en sus redes sociales.
El director de NetBlocks, Alp Toker, ha confirmado a la agencia EFE la “disponibilidad de servicios seleccionados para más usuarios desde el viernes por la mañana permitiendo mensajería, algunos VPN y algunos servicios internos de trabajo para más usuarios, aunque no todos”.
“Es importante destacar que la conectividad al internet internacional no ha sido restaurado y lo que hay no es lo que había antes de las protestas, hemos definido esta configuración como ´filternet plus'”, ha agregado.
“Esto significa que hay más información disponible para circular pero la situación (la desconexión) se mantiene“, ha señalado.
La situación en Teherán
En Teherán, servicios como el de mensajería y otras aplicaciones de Google han comenzado a funcionar aunque de manera inestable y se puede acceder ocasionalmente a ChatGPT e Instagram, aunque las conexiones no son permanentes.
La página de la agencia iraní IRNA ya es accesible desde el exterior, aunque otros medios permanecen inaccesibles.
Desde el 8 de enero, los iraníes han tenido solo acceso a una red interna, limitada a servicios locales y medios estatales, en una medida sin precedentes en el país persa sin que se sepa cuando se restaurará el acceso al internet global.
El corte se produjo en medio de las protestas que comenzaron a finales de diciembre por comerciantes de Teherán por la caída del rial, y que se extendieron por el país pidiendo el fin de la República Islámica. Esas manifestaciones alcanzaron su momento álgido el jueves 8 de enero y el viernes 9 enero con una explosión de manifestaciones en prácticamente todo Irán y una fuerte represión.
El Gobierno iraní ha situado en 3.117 el número de muertos en unas protestas de las que acusa a Estados Unidos e Israel, pero organizaciones de derechos humanos en el exterior elevan los muertos hasta los 4.519.




